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Cómo desmontar la gran farsa de la Homeopatía con el número de Avogadro


La homeopatía es una pseudociencia de la medicina alternativa que no tiene base científica alguna. Fue desarrollada a principios del siglo XIX por el médico Samuel Hahnemann como una alternativa a la medicina de la época, en la que se utilizaban la sangría y la purgación como herramientas principales. Se basa en fundamentos filosóficos como “la ley de similitud” enunciada por Hahnemann, que dice que los mismos síntomas que provoca una sustancia tóxica en una persona sana pueden ser curados por un remedio preparado con la misma sustancia tóxica. Esta ley se toma como axioma en homeopatía, sin haberse demostrado científicamente.

A pesar de esto más de 10.000 médicos utilizan en España técnicas relacionadas con la homeopatía, como ha publicado recientemente en diario ABC. No es la única publicación sobre la homeopatía estos días. Y es que la revista Nature, una de las publicaciones científicas de mayor influencia, sino la más influyente, publicó hace dos días en su edición digital una entrevista con Edzard Ernst que fue en su día “el primer catedrático del mundo de medicina alternativa”. En la entrevista Ernst carga contra lo que juzga una carencia de pensamiento científico entre los practicantes de su campo, desacreditando además la homeopatía como “bastante inútil”.

Y no es de extrañar, dado que los remedios homeopáticos se preparan diluyendo progresivamente una sustancia y sacudiendo repetidas veces la disolución. Y además dice que, cuanto más diluida está la sustancia, más potente se considera. De hecho la dilución de llama “potenciación”. Esto va en contra de los principios de la medicina y la bioquímica. Vamos a poner un ejemplo, para ver en que consiste.

Si consideramos que la sustancia que debe tomar el paciente para curarse es el bicarbonato sódico. Tomamos 84 gr de la sustancia, y la disolvemos en 1 litro de agua. Sabemos que el peso molecular de la sustancia es 84, lo que significa que en 84 gr de bicarbonato hay un mol de moléculas de bicarbonato, así que habrá 6,022×1023 moléculas de bicarbonato diluidas en un litro de agua. Ahora tomamos un mililitro de ese litro de agua, y lo añadimos a 10 litros de agua, por lo que en este nuevo litro de agua habrá 66,022×1019moléculas de bicarbonato. Si repetimos esta operación sucesivamente llegaremos a un punto en el que tendremos menos de una molécula de bicarbonato por cada litro de agua, lo que significa que ingiriendo un litro entero de la medicina, será una casualidad que lleguemos a tomar una molécula de la sustancia.

Los remedios homeopáticos se preparan de tal forma que con 9 o 10 diluciones ya se llega al límite donde hay menos de un molécula de sustancia en el frasco, y sin embargo realizan como mínimo 12 diluciones, y pueden llegar incluso a las 30. Y ante tal evidencia empezaron a hablar de que “la memoria del agua” que, dicen, mantiene propiedades de sustancias con las que ha estado en contacto. Mal nos iría si el agua de los pantanos recordara su recorrido anterior. Es imposible que los remedios homeopáticos funcionen más allá del “efecto placebo”, ese que dicen puede quitar el dolor de cabeza por tomar una pastilla sin ningún principio activo, por el simple hecho de que tú piensas que te has tomado una aspirina.

Vídeo sobre el fraude de la homeopatía.

Artículo publicado para el Máster de la UNED Periodismo Científico y Comunicación Científica.


Por María Docavo
Fuente: Cómo desmontar la gran farsa de la Homeopatía con el número de Avogadro
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