Admito que no todo el software libre es el mejor en su categoría. Es decir, un software no es el mejor por ser software libre, pero aún así, yo, y otros millones de personas, seguimos eligiendo software libre.
Cuando elijo software libre, lo hago de forma meditada, no lo hago pensando en que sea gratuito, es más, ese hecho es irrelevante en mi decisión.
Cuando elijo software libre antes que software privativo, lo hago pensando en el futuro.
Software libre es garantía de que todo el esfuerzo invertido en crear un trabajo de software podrá ser reutilizado un sinnúmero de veces y nunca se perderá.
El software libre hace real la idea de que el valor de una cosa es más importante que su precio. Al disponer del código fuente y de la oportunidad de reutilizarlo, el valor del software siempre aumentará y el software siempre evolucionará a mejor.
El ecosistema del software libre permite que cualquier persona interesada pueda trabajar en cualquier proyecto de software que le motive, ganando experiencia y habilidad a cambio de donar su trabajo a todo el mundo.
En resumen, si apoyas el software libre no apoyas a un grupo de personas concreto, no apoyas a una empresa, no apoyas a un grupo de fanáticos o talibanes. Nos apoyas a todas y cada una de las personas que usamos o usaremos un dispositivo electrónico, directa o indirectamente. Quién sabe en qué se usará la tecnología de software libre que estás usando ahora mismo en un futuro. Las posibilidades son infinitas.
Así que en resumen: la próxima vez que tengas que elegir cualquier software, desde el sistema operativo hasta el navegador, piensa un poco más allá. Quizás de tu apoyo dependa la evolución de la tecnología.
Filed under: Miscelánea, Reflexiones
Por Adrián de la Rosa
Fuente: ¿Por qué software libre?
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