Repasando Slashdot llegué a un magnífico artículo de Denise Grady para el NYT, que hablaba sobre el caso de un enfermo de Leucemia de 65 años llamado William Ludwig (en la foto), y de como se sometió a un tratamiento experimental en el que se pusieron en práctica los conocimientos adquiridos durante dos décadas de avances en biología molecular.
Os traduzco literalmente el párrafo que me puso los pelos de punta:
“Los doctores extrajeron mil millones de sus células-T (un tipo de linfocito que combate a virus y tumores) y les dieron genes nuevos que programarían a las células para atacar a su tumor. Luego, las células alteradas fueron reintroducidas en las venas del señor Ludwig.
Al principio no pasó nada, pero cuando pasaron 10 días el infierno se desencadenó en su habitación del hospital. El paciente comenzó a temblar entre escalofríos. Su temperatura se disparó y su presión sanguínea cayó en picado. Se puso tan enfermo que los doctores tuvieron que trasladarlo a cuidados intensivos y advirtieron a sus allegados de que podría morir. Su familia se reunió en el hospital temiendo lo peor.
Unas pocas semanas más tarde la fiebre se fue, y con ella la leucemia.
Lo que en esencia había logrado el equipo fue emplear terapia génica para conseguir algo con lo que los investigadores llevaban décadas soñando: entrenar al sistema inmune de un paciente para que fuera capaz de vencer al cáncer”.
Sin duda una de esas noticias que te hace sentirte orgulloso de la labor que realizan los hombres de ciencia. Y apuesto a que Ludwig siente lo mismo.
Lo leí en el New York Times vía Slashdot.
Por martime
Fuente: Entrenando a los linfocitos

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